El papel de la mujer en la educación paraguaya
A lo largo de la historia, la participación de las mujeres en la educación paraguaya ha sido fundamental. Dentro de este contexto, las figuras de Celsa y Adela Speratti destacan como referentes clave en la construcción del sistema educativo a finales del siglo XIX y principios del XX. Su labor no solo representó un avance en la enseñanza, sino también un modelo de lucha y dedicación en un país donde la educación ha sido históricamente relegada.
Orígenes y formación
Nacidas en un periodo de inestabilidad política y guerra, ambas hermanas pertenecieron a la Generación del 900, un movimiento de intelectuales y educadores que contribuyeron a la reconstrucción nacional de Paraguay tras la Guerra de la Triple Alianza. Adela Speratti, nacida en 1865 en Barrero Grande (hoy Eusebio Ayala, Cordillera), y Celsa Speratti, nacida en 1868 en Luque, Departamento Central, fueron hijas de Dolores de Speratti y el coronel Espínola.
Tras la muerte de su padre en la batalla de Ytororó, su madre, como muchas viudas de la época, emigró a Buenos Aires en busca de mejores oportunidades. Posteriormente, se trasladó a Concepción del Uruguay, un importante centro educativo de la época, donde ambas hermanas recibieron formación en la Escuela Normal, dirigida por las educadoras estadounidenses Raquel e Isabel King, contratadas por Domingo Faustino Sarmiento.
Su desempeño académico sobresaliente les permitió obtener becas del gobierno argentino, tras lo cual fueron contratadas como docentes en la misma institución.
Regreso a Paraguay y contribuciones al sistema educativo
Convocadas por el gobierno paraguayo, regresaron al país para dirigir y organizar la educación femenina en un periodo de reconstrucción nacional. Fundaron y dirigieron la Escuela Graduada de Niñas, que posteriormente se convirtió en la Escuela de Preceptoras, primera institución dedicada a la formación de maestras en Paraguay.
Las hermanas Speratti no solo participaron en la enseñanza, sino que también realizaron aportes en los ámbitos cultural, social y político. En 1898, lideraron una protesta contra la decisión del Superintendente de Instrucción Pública, Enrique Solano López, de cerrar cuatro escuelas primarias para reemplazarlas por dos escuelas graduadas. En respuesta, renunciaron a sus cargos, lo que generó una movilización de docentes y estudiantes en defensa de sus derechos.
Aportes y legado
Más allá de su labor educativa, las Speratti promovieron la mejora de la enseñanza primaria a través de publicaciones pedagógicas, conferencias y participación en periódicos. Organizaron congresos educativos y colaboraron en actividades sociales impulsadas por la primera dama, así como en comisiones y sociedades de beneficencia.
En 1902, Celsa Speratti lideró una serie de comisiones de mujeres que se opusieron a la declaración de Francisco Solano López como héroe nacional, argumentando que las verdaderas reconstrucciones del país habían sido las mujeres.
Ese mismo año, Adela Speratti falleció mientras ejercía la docencia, siendo sucedida por su hermana Celsa en la dirección de la Escuela Normal de Maestras, institución fundada en 1896 durante el gobierno de Juan Bautista Egusquiza, con el objetivo de capacitar a nuevas generaciones de educadoras. Posteriormente, a petición de un grupo de exalumnas, se fundó la Escuela Normal de Profesoras, con Adela como su primera directora.
Celsa Speratti continuó con la labor educativa hasta 1907, cuando se retiró de la docencia tras contraer matrimonio. Falleció en 1938 en Asunción.
Reconocimientos póstumos
El impacto de su labor trascendió su tiempo. En honor a Adela Speratti, se erigió una estatua en la Escuela Normal de Profesores de Asunción, y una escuela primaria superior lleva su nombre. Celsa Speratti también fue homenajeada con una placa conmemorativa.
En 2009, el Banco Central del Paraguay anunció la emisión de billetes de dos mil guaraníes con los rostros de ambas educadoras, en reconocimiento a su contribución a la educación paraguaya.
A pesar del tiempo transcurrido, su legado sigue vigente en un contexto donde la educación continúa siendo un desafío nacional. Su trabajo no solo fortaleció el sistema educativo, sino que también representó un ejemplo de compromiso, vocación y lucha por el acceso a una enseñanza de calidad.