María Isabel Carvajal Quesada, conocida como Carmen Lira, nació en San José, Costa Rica, el 15 de enero de 1888. Fue una figura destacada en la historia costarricense, reconocida como escritora, educadora y activista política y social. Comenzó su educación formal en la escuela "Julia Lang" y luego ingresó al Colegio Superior de Señoritas, donde se graduó como maestra en 1904, a los 16 años. Dedicó su vida a la enseñanza, trabajando como educadora en numerosas escuelas urbanas y rurales del país.
Desde joven, Carmen Lira mostró una sensibilidad hacia los problemas sociales y un gran interés intelectual. En 1906, trabajó en el Hospital San Juan de Dios, pero su condición de hija ilegítima le impidió continuar en ese puesto. Sin embargo, este obstáculo no la detuvo en su compromiso de ayudar a los demás. Al mismo tiempo, inició su carrera literaria, influenciada por escritores franceses y creando obras teatrales infantiles como La Niña Sol y Érase una vez. Estas obras reflejaban su interés por la educación y su capacidad innovadora en el ámbito literario.
En 1910, cofundó el Centro Germinal junto a Omar Dengo y Rómulo Tovar. Este centro se enfocó en el estudio y difusión de temas políticos, sociales y económicos, y contribuyó a proyectos de alfabetización para la clase obrera. Más tarde, en 1914, durante la Primera Guerra Mundial, asumió la dirección de la Revista de Renovación Artística y Pedagógica, donde publicó artículos y relatos periodísticos. En 1918, publicó sus primeros libros, Juan Silvestre y En una Silla de Ruedas, consolidando su lugar en la literatura costarricense.
El compromiso social de Carmen Lira se intensificó en 1919 cuando lideró una protesta contra la dictadura de los hermanos Tinoco. Durante una manifestación organizada por maestros en San José, Carmen encabezó una multitud enfurecida que terminó quemando el periódico gubernamental La Información. La policía la persiguió, pero logró escapar disfrazada de vendedora de periódicos. Este evento fue decisivo para derrocar al régimen dictatorial, allanando el camino para el gobierno de Julio Acosta en 1920. En reconocimiento a su talento y dedicación, el nuevo gobierno la envió a Europa para continuar sus estudios pedagógicos. En París, asistió a la Universidad de la Sorbona y visitó Italia e Inglaterra, donde adquirió conocimientos sobre métodos educativos modernos. A su regreso, dirigió la Escuela de Párvulos en el Edificio Metálico, el primer centro en Costa Rica dedicado a niños de familias de bajos ingresos.
Además de su labor educativa y literaria, Carmen Lira fue una destacada activista política. Junto a Luisa González, fundó el Sindicato de Mujeres Trabajadoras y abogó por la creación de una organización de maestras en Costa Rica, reforzando su compromiso con los derechos sociales y laborales de las mujeres. También se involucró en el Partido Comunista Costarricense, participando en iniciativas para apoyar a los sectores más marginados.
En el ámbito literario, Carmen Lira dejó un legado imborrable. Fue pionera en la literatura infantil en Costa Rica y escribió numerosas obras dedicadas a la educación, así como cuentos que reflejaban su compromiso con las causas sociales. Cuentos de mi Tía Panchita es considerada una de sus obras más famosas y un clásico de la literatura costarricense. Su colega y amigo Joaquín García Monge la describió como un símbolo de libertad y valentía cívica en Costa Rica.
Tras la guerra civil de 1948 y la caída del gobierno de Teodoro Picado, Carmen Lira fue exiliada de Costa Rica el 23 de abril de ese mismo año. Vivió en el exilio en México, donde falleció el 14 de mayo de 1949. A pesar de su solicitud de regresar a su patria, no se le permitió hacerlo. Sus restos fueron repatriados a Costa Rica el 20 de mayo de 1949 y fue enterrada en el Cementerio General de San José el 22 de mayo.
En 1976, Carmen Lira recibió póstumamente el título de Benemérita de la Patria, en reconocimiento a sus grandes contribuciones en los campos de la educación, la cultura y la política. Sigue siendo una figura clave en la historia de Costa Rica, inspirando a las generaciones futuras gracias a su vida dedicada al servicio público y la lucha por la justicia y la igualdad.